Que no, primavera.

(…) Así que, en consecuencia, ni siquiera nos queda tampoco aquí disculpa para la pereza que con este adelanto del buen tiempo nos haría tan de buena gana mandarlo todo al cuerno (¿pa qué seguir arando en la arena?: ¿quién te paga el jornal, alma de Dios?) y largarnos a tumbarnos a la sombra de unos fresnos y unos muros desmoronados donde yo me sé, que deben seguir vivos todavía. Pero no hay disculpa, ay, porque nunca la mayoría es todos, porque nunca la muerte está perfecta, porque siempre hay algo que hacer, porque nunca está hecho todo. (…)

(…) Y si te desanima para la guerra el reconocimiento de lo miserable que es uno para hacer nada en contra, de lo poca cosa que uno es para presumir de que no está todavía del todo asimilado a Dios (esto es, Estado y Capital), pues bueno: por lo menos, para aliviarle del desánimo, esto hay que recordarle a usted: que no sólo no es todopoderoso, sino que ni siquiera es tan poderoso como Él pretende. (…)

N.A./A.G.C./p. 104-105

Acerca de Isasa

...una costra de piojo aferrada a la corteza de esta tierra mientras cae en lo sin fin.
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