UN PAR DE SONETOS NACIDOS DE LA SOLA FUERZA DEL ESQUEMA Y DE SUS RIMAS

 

X

No te quejes, Manuel, de que no encuentras
lo que buscabas con tan gran ahinco:
no sabe ley tu brújula en su brinco,
y más te pierdes cuanto más te centras.

Sigue, a ver dónde vas, y sigue, mientras,
la ley de “Aquí te pillo, aquí te trinco”.
¿Cuántos números hay que no son cinco?
Pues así tú, si en el sin fin te adentras:

Un sin fin menos uno, si es que quieres
ser uno tú, serán los que no eres.
Pero, ¿quién te mandó, Manuel, ser uno?:

Descubre la falsía de tus redes,
que no eras ni todos ni ninguno,
y encontrarás lo que buscar no puedes.

Y

¡Cuantas cosas tendría que deciros
si supiera quién hay tras la puerta,
si pudiera cazar lo que despierta
cada vez que se duermen mis suspiros!

Pero ya no me queda, entre los giros
del laberinto de esta vida muerta
más que un polvillo de memoria incierta,
que no sé si en un soplo trasmitiros.

Puede que alguno de vosotros sienta,
al oír mi murmullo, que esa cuenta
ya la ha sentido él sonar antaño,

y tal vez es verdad: yo aquí en la boca
siento que lo más mío me es extraño
y que en mí la razón se vuelve loca.

Y.M.A.C.Y.O.J/A.G.C./ p. 126-

Acerca de Isasa

...una costra de piojo aferrada a la corteza de esta tierra mientras cae en lo sin fin.
Esta entrada fue publicada en POESÍA, sonetos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s